Biografía de Rubén Darío
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Rubén Darío, cuyo nombre completo era Félix Rubén García Sarmiento, nació el 18 de enero de 1867 en Metapa, un pequeño pueblo ubicado en el actual departamento de Matagalpa, en Nicaragua. Era el primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, una pareja que pertenecía a la clase media baja y que se dedicaba a actividades comerciales.
Desde su infancia, Darío tuvo que enfrentar varias dificultades. Su padre, que era alcohólico y violento, abandonó a la familia cuando él era todavía muy joven. Además, la muerte de su madre, Rosa Sarmiento, cuando él tenía apenas 14 años, fue un golpe muy duro para él.
A pesar de estas dificultades, Rubén Darío mostró desde muy temprana edad una gran pasión por la literatura. A los 16 años, se trasladó a la capital de Nicaragua, Managua, para trabajar como periodista y colaborador de varios periódicos. Allí conoció a otros escritores y poetas, como Azarías Pallais y Salomón de la Selva, quienes lo influenciaron en sus primeros trabajos literarios.
En 1887, Darío viajó a El Salvador para trabajar como secretario del presidente de ese país, Francisco Menéndez. Fue durante esta época cuando publicó su primer poema, "Mis cantares", en el periódico "La Unión". Al año siguiente, en 1888, publicó su primer libro de poemas, "Abrojos", que tuvo una buena acogida por parte de la crítica.
Sin embargo, fue en Chile donde Darío empezó a desarrollar su estilo modernista, que lo haría famoso en toda América Latina. En 1889, se trasladó a ese país y empezó a trabajar en el diario "La Epoca". Allí se relacionó con otros escritores importantes de la época, como Pedro Balmaceda y José Martí, y empezó a experimentar con un lenguaje poético refinado y lleno de imágenes exóticas.
En 1893, Darío publicó su obra más importante hasta ese momento, "Azul...", que incluía algunos de sus poemas más famosos, como "El cisne" y "Los motivos del lobo". Esta obra tuvo una gran influencia en la poesía de la época y en la literatura latinoamericana en general.
En 1896, Darío se trasladó a España y empezó a trabajar como corresponsal de varios periódicos latinoamericanos. Allí se relacionó con otros escritores y artistas, como Antonio Machado, Ramón del Valle-Inclán y Pablo Picasso. Además, escribió algunos de sus libros más importantes, como "Prosas profanas" (1896) y "Cantos de vida y esperanza" (1905).
Durante su estancia en Europa, Darío también viajó por varios países, incluyendo Francia, Italia, Suiza y Alemania. Fue durante uno de estos viajes que conoció a Francisca Sánchez, con quien se casaría en 1899. La pareja tuvo un hijo, Rubén Darío Sánchez, quien moriría a los pocos meses de nacer.
En los últimos años de su vida, Rubén Darío se convirtió en un verdadero icono literario y cultural en toda América Latina. Su estilo modernista, caracterizado por el uso de un lenguaje poético refinado, lleno de imágenes exóticas y de un simbolismo refinado, se convirtió en un modelo para muchos poetas y escritores de la época.
En 1913, Darío regresó a Nicaragua después de más de 20 años de ausencia. Fue recibido como un héroe nacional y se le concedió el título de "Príncipe de las Letras Castellanas". Sin embargo, su regreso no fue del todo feliz, ya que encontró a su país sumido en una profunda crisis política y social.
En 1916, Darío sufrió un ataque cardíaco que lo dejó gravemente enfermo. A pesar de recibir tratamiento médico en Nicaragua y en otros países, su salud nunca se recuperó por completo. Falleció el 6 de febrero de 1916, a los 49 años de edad, en León, Nicaragua.
La muerte de Rubén Darío fue un gran golpe para la literatura latinoamericana. Su obra, que incluye varios libros de poesía, cuentos, novelas y ensayos, sigue siendo una referencia obligada para muchos escritores y poetas de la actualidad. Darío es considerado uno de los grandes renovadores de la lengua castellana y uno de los precursores de la literatura moderna en América Latina.


